martes, diciembre 13, 2005

London calling (I)

He decidido que el viaje a London lo voy a postear por entregas. ¿Por qué?
- Porque hay como mil fotos.
- Porque no tengo tiempo para estar cuatro horas escribiendo.
- Porque si no jamás podréis leerlo entero.
- Porque es mi blog y me da la gana.

Hala, que os cunda.

Prólogo.
Universalmente conocido es mi absoluto pavor a los aviones, así como mi tradición de engullir todas las valerianas y/o dormidinas que mi garganta me permita. No hace falta decir que apenas me hacen efecto. Sí, el cuerpo se me duerme, pero mi cerebro no para de repetir una y otra vez que el avión se estrellará y que moriremos todos cual chinches. Así que cuando viajo en avión tengo más o menos este careto:


(Este en concreto era el que tenía cuando fuimos a Berlín)

Bien. Dicho esto ha llegado el momento de confesar. Ave María Purísima: mi madre es mi camello.
El viernes noche acercóse a mi persona sigilosamente. Llevaba algo en la mano.
- Mamá: "Te he conseguido algo para que te tranquilices".
- Yo: ¿?
- Mamá: "Es Lexatin. Me lo han pasado en la farmacia sin receta. Sólo me han dado seis. Tienes que tomar una ahora y otra mañana por la mañana. Cuando vuelvas, lo mismo".
- Yo: ¿¿¿???
- Mamá: "Pero no lo mezcles ni con cocacola, ni café, ni nada de eso porque te puede dar un yuyu".

Me sentí absolutamente fascinada por la faceta oscura de la mujer que me parió.

Sábado 3 de diciembre.
Medio drogada me levanté a causa de la sustancia que había ingerido gracias a mi madre. Dando tumbos conseguí terminar la maleta, desayunar y meterme otro chute lexatiniano.
Del aeropuerto poco me acuerdo, tan sólo que vi al puto Fernando Alonso seguido de unas 20 niñas con sobrepeso.
Al entrar al putoavión juréme no sentarme en los números malditos (4-8-15-16-23-42). En cuanto vi un sitio decidí allí desplomarme. Cuando el putoavión despegó miré hacia arriba. Estaba sentada en el 4. De puta madre.
La droga hacía efecto rápidamente, pero no consiguió mi ansiado deseo: hacerme dormir. La ideal parejita sentada a mi lado me observaba con pavor. Tal vez fue porque hablaba sola con el Sudoku y lo llamaba hijoputa.

Por fin llegué a Victoria, donde GonzaloelamigodeAl me venía a buscar... a buscar... a buscar... Y por fin llegó con su amiga la resaca. Acompañados de mi gigantesca maleta entramos en el typical bus, que era el que nos dejaba más lejos del piso. Hacia allí nos dirigimos mientras mentalmente yo agradecía la inexistencia de dirección asistida en mi querido vehí-culo. Es por ello por lo que mis bíceps están casi tan desarrollados como los de Madonna.
Al llegar al piso ¡oh, sorpresa!. No había ni dios, y eso que allí reside medio Londres.
Así que decidimos saciar nuestra hungry en el Macñordo, donde nos encontramos a Antonio, coleguita de Gonzalo y residente en Londres hasta el 20 de diciembre. Pedimos un take away y nos fuimos a casa de Javi, otro spanish que vivía al lado en una casa typical londinense. En el cuarto piso. Sin ascensor. Con mi maleta.


Tu bi continiud...

3 Comments:

Blogger kitty said...

antes de bajar más he pensado lo de la foto... menos mal que has especificado porque ya te iba a descubrir... esa foto es mía...

¿qué les pasa a esos números? ¿tiene algo que ver con perdidos o qué?

7:42 p. m.  
Blogger Pollo said...

Claro!! Son los números de Perdidos (bad numbers bad numbers!!)

8:52 p. m.  
Blogger praito said...

drogata y tu madre, camella!!! quiero ya la segunda parte!!!!

9:14 p. m.  

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